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miércoles, 28 de agosto de 2013

Viaje a Londres de los finalistas del CJT.

Han pasado más de dos meses, pero viendo este vídeo parece que seguimos allí. Si conocéis a alguien aficionado a la escritura, animadle a participar en el Concurso Jóvenes Talentos de Relato Corto cuando esté en segundo de la ESO. Es una experiencia inolvidable, lo más cercano a la magia que he vivido en mucho tiempo. De verdad.



viernes, 2 de agosto de 2013

Finalistas del CJT en Madrid.

Si en una entrada anterior os decía que era imposible describir tantas emociones con palabras, os aseguro que este vídeo, aunque sea a través de imágenes, lo consigue.

miércoles, 31 de julio de 2013

El último capítulo.



El cielo gris de Londres tembló una vez más esa mañana y, asustada ante la posibilidad de que su pelo recién planchado se mojara, Ruby Wibberly aceleró el paso para refugiarse bajo un porche. Cansada por el esfuerzo, rebuscó entre los trastos de su bolso la tarjeta roja que tanto le había costado encontrar. La leyó de nuevo:

POSITIVIDAD 
RAUDALES (Artista)
Imagination Street 25, Londres
positividadr@imaginando.com

"El problema", se dijo a sí misma, "es que no existe ninguna calle como esa en Londres".
Un trueno partió la ciudad en dos. Ruby levantó la vista de la tarjeta y se encontró frente a frente con una vieja tienda que, pocos segundos antes, no había estado allí. Con los ojos muy abiertos, la chica se acercó al lugar. En un enorme cartel rojo que colgaba de la puerta, se podía leer:

POSITIVIDAD 
RAUDALES 
Artista

Sin tener muy claro si salir corriendo o volver a leer la tarjeta para comprobar que era el sitio que buscaba, Ruby Wibberly entró en el lugar. Al empujar la puerta, sonó una campanilla de metal.
— ¿Hola?¿Hay alguien?
Nadie respondió. Ruby examinó con la mirada las amplias estanterías de madera que ocupaban la tienda. Estaban repletas de libros antiguos, encuadernados en cuero y con las páginas amarillas. Olía a humedad y a podrido, y el suelo crujía a cada paso que Ruby daba. Desesperada, bajó los hombros y se dirigió a la puerta, cuando el sonido de un trueno la paró.
— ¡Eh chica!¿Adónde vas? — gritó una voz que provenía del mostrador. Un chaval de unos catorce años estaba recostado en una silla de pino. — No habrás entrado por entrar, supongo.
Ruby, molesta por la actitud impertinente del chico, dio media vuelta hasta llegar al sitio en el que estaba.
— Pues sí. Venía buscando a una escritora que vivía aquí, Positividad Raudales, pero supongo que tú no me puedes ayudar…
— Te equivocas. Sí que te puedo ayudar. — Dijo el muchacho, con una sonrisa burlona en los labios. — Positividad era la propietaria de  la tienda hasta hace dos meses. Mi padre la compró después.
— Pero eso es imposible. En la puerta ponía que…
Otro trueno iluminó la oscura tienda. Ruby vio a través de una gran cristalera un cartel azul y verde que, con pomposas letras negras, decía:

ANTIGÜEDADES WILLIAMS BROS

— Te has debido confundir. La poca gente que viene siempre dice lo mismo. Seguro que buscas a Positividad por su libro rojo, ¿no? El que no tiene título.
Ruby entrecerró sus ojos y los fijó en los azules del chico, para saber si podía confiar en él. Al final, sacó de su bolso un pequeño libro rojo que no tenía nada escrito en su portada.
— Vas a creer que estoy loca.
— Eso lo creo desde que entraste.
Tras un intercambio de miradas, Ruby continuó.
— Este libro es mágico.
— Claro.
— ¡Lo digo en serio! Mira, la primera vez que lo abrí no me di cuenta. Lo encontré en la biblioteca de mi colegio, lo iban a tirar. No era un mal libro, ¿sabes? Explicaba cosas normales, cosas del día a día, pero de una forma tan convincente, que acababa aprendiendo a hacerlas.
— Ya, por supuesto.
— El primer capítulo — siguió Ruby, ignorando la interrupción del chico. — habla sobre cómo se debe tocar un piano. Yo no he ido en mi vida a clases de piano, pero en un par de días compuse mi primera canción.
— La suerte del principiante.
— El segundo capítulo explica cómo hay que resolver problemas de física avanzada y…
— Seguro que la física se te da bien.
— El trimestre pasado me quedó con un dos de media. Ahora saco notables en todos los exámenes. El tercer capítulo…
— ¡Bueno, vale! Si el libro ese es tan maravilloso, ¿para qué quieres hablar con su autora? Porque si fuera para decirle que eres fan suya, hubiera bastado con enviarle un e-mail.
— Mi libro tiene un error de imprenta.
Sin esperar contestación por parte del muchacho, Ruby abrió el libro por una de las páginas finales. Era el último capítulo del volumen. Su título era: "CÓMO SER FELIZ". La página estaba en blanco.
— Pero s…
— ¡Espera! — dijo Ruby. Pasó a la página siguiente, y a la siguiente y a la siguiente hasta que acabó el libro. Todas estaban vacías. — Necesito saber cómo acaba el libro. Necesito saber cómo ser feliz. Por eso he venido. Quería que Positividad me explicase el último capítulo. Todo lo que leo en este libro, aprendo a hacerlo en la vida real. Necesito saberlo.
El chico miró las páginas vacías y una sonrisa revoloteó entre sus labios.
— ¿Y si no es un error de imprenta?¿Y si el libro es realmente así?
— No puede ser...
— Sí, tiene sentido. Piénsalo. ¿Qué quiere decir Positividad dejándolo en blanco?
— Que no sabe cómo ser feliz, ¿no?
— Algo parecido. El libro está sin acabar, ¿no debería alguien hacerlo?
Ruby frunció el ceño. Estaba empezando a comprender lo que el muchacho de ojos azules intentaba decirle.
— El último capítulo tengo que escribirlo yo.
— ¡Exacto! — Dijo el chico con alegría. — Nadie puede dar la fórmula para la felicidad de los demás, porque solo tú mismo sabes qué cosas te hacen felices. Por ejemplo, a mí me encanta comer helado de pomelo.
— ¿Helado de pomelo?¿Eso existe? — rió Ruby.
— ¿Ves a lo que me refiero? Eres la única que puede escribir el final del libro.
— Soy la única  que puede decidir cómo ser feliz.
El muchacho sonrió. Ahora, a Ruby no le parecía tan impertinente. Se despidió de él con la mano y, acompañada por la campanilla de la puerta y por un fuerte trueno, salió a la calle. Mientras la lluvia le caía en el pelo, pensó en volver a la tienda  a agradecer al muchacho su ayuda. Al girarse, el cartel azul y verde de los hermanos Williams ya no estaba en su sitio. Había sido sustituido por uno rojo que rezaba:

POSITIVIDAD 
RAUDALES 
Artista

Tras la ventana de la tienda vio a una mujer mayor con el pelo rizado, que comía con una cucharilla lo que Ruby identificó como un helado de pomelo. El muchacho de los ojos azules estaba a su lado, en la silla de pino. Le guiñó un ojo a Ruby. Ella le devolvió el gesto y, tras un trueno, la tienda volvió a ser Antigüedades Williams Bros.
Ruby pensó que las cosas inexplicables - las cosas mágicas - se merecían estar presentes en el último capítulo del libro.

53ª Concurso Coca-Cola Jóvenes Talentos. Premio de Relato Corto.

Paseo por el Támesis la última noche.
Nos quedamos de piedra cuando vimos que abrían el Tower Bridge para que pasáramos.
Coca-Cola lleva ya más de medio siglo celebrando un concurso dirigido a alumnos de 2º de la ESO (13-14 años). Chicos y chicas de toda España se reúnen un mismo día en miles de colegios distintos, pero compartiendo la misma misión. A partir de un estímulo, usando un máximo de dos folios por delante y por detrás y teniendo como mucho dos horas de tiempo, hay que escribir un relato.


Uno de los dos estímulos de este año. Parte de España usó este
y la otra parte uno igual en el que ponía "Positivo Montones (Inventor)".

Hay que decir que no es fácil. Ves como el tiempo se te viene encima, como las dos horas van pasando y tu todavía no tienes claro de qué va a tratar tu historia, pero vale la pena. Y mucho.
Estos relatos, en una primera fase, son enviados a un Jurado Provincial, que selecciona y ordena los seis mejores relato de cada provincia. Cuando hay demasiados institutos para ser agrupados todos en una misma provincia, se crean sectores provinciales que, en el concurso, son iguales que las provincias.
El mejor relato de cada provincia/sector provincial viaja a la capital para ser evaluado por un Jurado de Especialistas, que selecciona los 17 relatos que representarán a cada una de las comunidades autónomas. Los autores de estas historias ganan un gran premio: este año se trataba de un viaje cultural a la mágica ciudad de Londres. Cuatro días de nuevas experiencias con otros 16 chavales a los que también les gustaba escribir.
Pero la cosa no acaba aquí: el mismo Jurado de Especialistas que eligió a los 17 ganadores selecciona de entre ellos a los 6 mejores. Sus autores, tras el viaje a Londres, se quedan otros cuatro días en Madrid para visitar la ciudad y mejorar su historia en un curso de escritura creativa impartido por profesores del Centro de Literatura Aplicada de Madrid Función Lenguaje. Los relatos ya mejorados son valorados por un Jurado Estatal, integrado por reconocidos periodistas, escritores y docentes. Estos tienen los seis relatos durante todo el verano, y un día se reúnen y los ordenan del primero al sexto. Los tres primeros asisten a un curso a distancia de escritura creativa de dos cuatrimestres de duración.
Podría dejar la entrada aquí pero, por suerte, tengo que seguir escribiendo. Me seleccionaron la primera del sector provincial del Campo de Gibraltar, así que mi relato viajó a Madrid, donde lo eligieron para ser el representante de Andalucía!!!!! (felicidad extrema por todas partes :'''''D) 
Viajé a Londres con mi profesora, otros 19 chicos (dos de ellos eran ganadores del concurso en su modalidad en euskera y otro del concurso en modalidad gallego, por lo que en vez de 17 al final fuimos 20) y sus profesores, además de responsables de Coca-Cola y guías. Fue una experiencia genial, maravillosa, inolvidable, aunque en realidad no creo que haya ninguna palabra que pueda expresar tantos sentimientos a la vez. Nos acabábamos de conocer, pero cuando tocó la despedida en el aeropuerto de Barajas parecíamos amigos de toda la vida que tenían que separarse por primera vez en años.
Todos con Panchillo, la mascota (casi) oficial del viaje. :')

Por suerte, la aventura no acababa allí, porque también fui elegida entre las seis primeras!!!(más felicidad aún!!!!). Pude disfrutar de cuatro días más con cinco de esos diecinueve jóvenes talentos, haciendo todo tipo de actividades y mejorando nuestros relatos. Lo mejor de todo es que, aunque estaba en juego un curso de escritura creativa de casi un año escolar entero de duración, hasta que volví del viaje no recordé que se trataba de un concurso, y estoy segura de que al resto le pasó lo mismo. Ahora somos una pequeña gran familia que está deseando reunirse de nuevo (no olvidéis Almendralejo 2014 chicos!!!). En la entrada siguiente os dejo el relato sin mejorar, el original.
Solo falta esperar a septiembre para saber quiénes son los tres primeros. Os mantendré informados!! 

Un saludo!!



dAM

viernes, 22 de marzo de 2013

Escritora.



Las historias son llaves que abren puertas a otros mundos. Otros mundos que, en vez de por agua y tierra, están formados por papel y tinta.
Contar una historia a un adulto es difícil. Los adultos siempre tienen en su cabeza un millón de problemas y no creen que una sarta de palabras vaya a arreglarlos. Prefieren darle vueltas una y otra vez.
Contar una historia a un niño es muy diferente. A medida que las palabras brotan de tus labios, te das cuenta. Abren los ojos de par en par, intercambian miradas curiosas, ríen. Te das cuenta de que, inconscientemente, van buscando entre las frases cosas que les puedan ayudar, moralejas escondidas en esos mundos de dragones de papel y princesas de tinta.
Es por eso por lo que, de mayor, me gustaría ser escritora, para hacer ver a todo el mundo, niños y mayores, lo maravillosas que son la esperanza y las ganas de hacer un cambio que se quedan en tu pecho tras leer una historia. Quiero demostrar que, con esas sensaciones, podemos hacer grandes cosas, por muy pequeños que parezcamos.

;)

Concurso de microrrelatos pacopeco y Jordi Sierra I Fabra

Muy buenas a todos. Después de 920482931412093921etcetcetc años sin pasarme por aquí, vuelvo, aunque no sé por cuánto tiempo. La Semana Santa acaba de llegar y viene acompañada de tiempo libre, ganas de hacer cosas y...
Dummmmmdururururmdururumdurururum... (redoble de tambores)
... un segundo puesto en un concurso de microrrelatos weeeeeeeeeeeeeee pero mejor os cuento la historia desde el principio...
Si os pasáis por aquí a menudo seguro que ya sabréis lo que es, pero para los que no o para los que quieran refrescarse la memoria, pacopeco.es es la web de la librería algecireña del mismo nombre, pero en ella no solo se habla de libros. Pacopeco es un genial proyecto que fomenta la educación y el entretenimiento de forma divertida, organizando concursos, talleres, cuentacuentos, informando sobre actividades culturales para pequeños y mayores y haciendo muchas otras cosas.
Pues bien, hace poco acabó el plazo de inscripción para la II Edición del Concurso de Relatos Pacopeco. Este año el tema era qué querías hacer en el futuro, tanto profesional como personalmente. Había tres categorías, divididas por cursos escolares, y en cada una de ellas había dos ganadores (primer y segundo puesto).
Yo participé en la categoría Bolígrafo, que si no recuerdo mal era de primero de ESO (12-13 años) en adelante. Hablé sobre que quería ser escritora y hacer grandes cosas, y el martes llamaron a casa para decir que era una de las ganadoraaaaas (adolescente feliz = baile de la felicidad extrema). Lo mejor de todo fue cuando hablé con mi mejor amiga y resultó que ella era la otraaaaa wewewewe (dos adolescentes felices = baile doble de la felicidad extrema). Si hacéis click en la palabra encuapúchado podréis ver toda la información sobre el concurso. En el post siguiente pongo el microrrelato.
¿Más cosas que decir? 
Bueno... Este año voy a intentar presentarme al Jordi Sierra I Fabra. A continuación copio y pego un texto de la web (entrad si queréis informaos bien) que explica lo que es este certamen:
La Fundació Jordi Sierra i Fabra nace en España con un primer objetivo: ayudar a jóvenes escritores. ¿Cómo? De momento con un primer paso que ya está en marcha, la creación de un premio literario para menores de 18 años otorgado con el apoyo de la Fundación Santa María. Además de una dotación económica, lo más importante será que la obra ganadora la publicará Ediciones SM y la entrega tendrá lugar anualmente la noche de los premios de la Fundación Santa María, cuando se fallan el Barco de Vapor, el Gran Angular y el de Ilustración. Mejor, imposible. Este premio literario dará salida a muchos sueños infantiles y juveniles. Una vez consolidado, el futuro será tan inmenso cómo queramos que sea dentro de nuestras limitaciones.
Y digo intentar porque empezar una novela es una cosa, pero acabarla es otra muy distinta. Tengo los personajes y la trama bien definidos y los puntos principales organizados para saber siempre por donde continuar, pero de verdad que no sé si lograré acabarla. El año pasado ya lo intenté y no llegué a la mitad, aunque este año voy por mejor camino. ¡Deseadme suerte!
Por último, decir que tengo entre manos otro proyecto que no trata solo de escritura y lectura, aunque estas estén muy presente en él... Os mantendré informados, y creo que os gustará si es que creéis que el mundo se puede cambiar con pequeños (y a veces grandes) detalles.



;)

domingo, 25 de noviembre de 2012

Pisadas en la luna



Cuando Luis se despertó aquel día, tuvo la sensación de que a partir de entonces todo iba a ser distinto. Llegó al colegio cinco minutos antes de lo que solía hacerlo siempre; era el primer día, y quería causar buena impresión a su nuevo tutor. Sus compañeros del año anterior le saludaban con la mano, y bostezaban y se frotaban los ojos, porque tenían mucho sueño. Luis buscó a sus amigos entre la multitud de alumnos que correteaban de un lado para otro. Los encontró a todos sentados en el suelo, formando un círculo en cuyo interior destacaba un niño rubio que no había visto nunca antes.
— Se llama Douglas. — había dicho Jorge. — Es de Inglaterra, y habla inglés mejor que el profesor.
Al principio, Luis no se lo creyó, porque Inglaterra estaba muy lejos, y el profesor era la persona que mejor hablaba inglés del mundo. Pero después lo escuchó hablar, y resultó que era verdad, ¡verdad de la buena! Los chicos le preguntaron si en Inglaterra había buenos profesores de inglés, y Douglas no respondió. Germán lo repitió, por si no se había enterado, pero él siguió sin decir nada. ¡Vaya maleducado!, pensó Luis. Y lo mismo pensaron sus amigos, porque todos se fueron a la fila sin decirle nada a Douglas, y eso que nunca lo hacían antes de que tocara el timbre.
Ese mismo día, conocieron en clase a su nuevo tutor, Damián. Era muy bueno y divertido, pero cojeaba. Leyó de una lista los nombres de todos los compañeros y, después, les preguntó qué querían ser de mayores. Germán quería ser futbolista; Jorge, cocinero. Cristian, otro de sus amigos, dijo que quería ser profesor, pero a Luis le pareció que sólo lo decía por hacerle la pelota a Damián. Cuando llegó el turno de Douglas, el tutor le hizo la pregunta en inglés, y el niño también respondió en inglés. El último fue Luis, y se puso muy nervioso, porque no sabía qué quería ser de mayor; le gustaban muchas cosas. Damián le dijo que no pasaba nada, porque él antes de ser profesor, había tenido muchos oficios. Contó que al principio había sido caballero. Cuando pasaron unos años, se cansó de matar dragones y salvar princesas, porque los caballeros tenían que seguir muchas reglas, y se hizo pirata. Surcó los siete mares junto con su tripulación, un loro y una pata de palo. En uno de sus viajes se hizo amigo de un mago alquimista. Este le enseñó un poco de su magia, y a Damián le gustó tanto que decidió hacerse su aprendiz. Compró una varita y, poco a poco, se hizo un experto en la preparación de pociones, convirtió a su loro en un fiel lobo que le acompañó en todos sus viajes, y aprendió el secreto de la transformación del plomo en oro. Cuando intentó arreglar su pata de palo, el hechizo le salió mal, y por eso cojeaba. Así que se hizo médico para intentar arreglar del todo su pierna. Tras eso, fue cantante, futbolista, otra vez pirata, juglar, investigador, guerrero…
Cuando el timbre volvió a sonar, señalando el comienzo del recreo, Luis se sorprendió al ver que no le apetecía salir a jugar. Quería seguir escuchando las historias de Damián, al igual que sus amigos. En el recreo todos comentaron las increíbles aventuras del tutor. 
— Yo creo que se lo ha inventado. No se puede ser mago y después guerrero. Los magos y los guerreros se llevan muy mal. — razonó Cristian.
— ¿Entonces cómo es que cojea?
— No sé, a lo mejor se cayó de unas escaleras...
— Yo creo que es verdad, porque los caballeros nunca mienten; va contra las normas de caballería.
— Pero si dejó de ser caballero, ahora puede mentir...
Así pasaron los días Luis y su pandilla. Clase tras clase, Damián conseguía que todos los alumnos estuvieran embobados con sus explicaciones. Una vez les explicó que la letra q había luchado fieramente en una batalla contra la letra e y la letra i. Al final, la u se había encargado de unirlas para que se llevasen mejor, y que para que sus palabras no se pelearan, debían escribir siempre que y qui con la u en medio. Al final del curso, ningún alumno había sacado malas notas, ni si quiera Douglas, que nunca hablaba en español. Luis acababa de enterarse que en Inglaterra no se hablaba español, sino inglés. ¡Qué cosa más rara!, pensó el chico. 
El último día de clase, todos se despidieron de Damián con mucha pena, y le dieron un fuerte abrazo, porque el año que viene ya no sería su tutor. Esperaban, igualmente, encontrarlo por los pasillos y que siguiera contado sus maravillosas historias. Pero no fue así. Al año siguiente, Damián ya no estaba en el colegio.  A todos les sentó fatal, pero les gustaba pensar en los miles de posibles trabajos que podría tener Damián a partir de entonces.
Pasó mucho tiempo hasta que los chicos volvieron a ver a su antiguo tutor.
Era un día muy caluroso, hasta para ser junio. Luis se preparaba para su graduación; al año siguiente iría a bachiller. Se ajustó la corbata y salió a toda prisa hasta llegar a su colegio. Su familia ya estaba sentada en el Salón de Actos, esperando a que todo comenzara. Luis salió al patio del colegio a tomar un poco de aire y a refrescarse. Allí encontró a sus amigos, sentados en el suelo de la misma manera que el día que conoció a Damián. Jorge, Germán, Cristian, Rafa y Douglas, que se había convertido en su mejor amigo. Ahora hablaba un español casi perfecto, pero seguía soltando expresiones inglesas de vez en cuando. Se levantó y le chocó la mano.
— ¿Nervioso?
— Un poco.
Los demás entraron en el Salón. Los dos amigos, que estaban algo más nostálgicos, miraron el patio que durante tantos años habían considerado suyo. De repente, una silueta asomó su cabeza por entre los árboles. Llegó cojeando hasta los chicos y les dio un fuerte abrazo.
— ¡Pero qué grandes estáis!La última vez que os vi erais dos retacos pequeñines. Seguro que ya tenéis hasta novia, ¿eh?
Luis estaba asombrado. Damián estaba completamente igual que la última vez que lo vieron. Incluso llevaba la misma ropa.
— ¡Qué de tiempo, profesor!
— Sí. En clase se echan se menos sus historias.
— Era mucho más divertido cuando se inventaba todas esas cosas…
Y estuvieron hablando mucho, muchísimo tiempo. Damián dijo que durante esos años había sido astronauta, y Doug y Luis rieron con ganas.
Al cabo de un rato, los altavoces anunciaron que en diez minutos empezaría la graduación.
— ¿Viene dentro a verla? — preguntó Douglas.
— No, no. No permiten entrar a los animales, y he traído a mi mascota.
— Pues entonces, luego nos vemos.
— No, tampoco. Tengo que irme ahora mismo, al veterinario. Es que visto los carteles de graduación y he entrado a echar un vistazo.
— Vaya…
Luis y Douglas se despidieron de Damián, pero él, antes de irse, quería hacerle al primero una pregunta:
— Y, ¿sabes ya qué quieres ser de mayor?
— Ya soy mayor, señor. — los tres rieron. — No, señor... la verdad es que me gustaría poder contar historias como las suyas.
— Hm. Ya veo. Escritor. Te gustaría escribir aventuras que fueran conocidas en todo el mundo.
— Sí. Algo de eso. Pero...
— ¿Pero qué?
— No sé, profesor. Que es imposible que yo llegue a tanto.
The sky is the limit. — dijo Douglas, poniendo una mano sobre el hombro de Luis.
Don't tell me the sky's the limit when there are footprints on the moon. — rectificó Damián, con un acento incluso mejor que el de Douglas. — Tú sé perseverante. Inténtalo de verdad. A mi me costó bastante aprender a convertir el plomo en oro…
Los chicos rieron, se despidieron y fueron como una bala al Salón de Actos, deseando contar a todos lo que les había pasado. Al mismo tiempo, Damián llegó cojeando al matojo del que había salido. Acarició a su lobo, sacó su varita del bolsillo, recitó unas palabras mágicas y desapareció.

¡Super notición (o puede que no tanto...)!

Lo primero que tengo que decir es que...



El "eslogan" del blog...




¡...cambia! Bueno, vale, se que no es para tanto. Supongo que la mayoría ni si quiera sabéis que el blog tiene un eslogan. Pero a mi me hace ilu (?)



Hasta ahora, bajo el banner del blog se podía leer:

Tengo doce años. Me gusta escribir. Y espero que a ti te guste leer lo que escribo :)

Pero ahora va a decir...


Tengo trece años. Me gusta escribir. Y espero que a ti te guste leer lo que escribo :)

¡Exacto! Tengo un año más... Lo que significa que llevo leyendo, escribiendo, imaginando y escuchando historias un año más :) Y los que me quedan...

Y también quería decir otras tres cosas:

Cosa nº 1: Ya no soy participante del I Certamen Llibrete. 
El tema de esta semana eran los líos amorosos, que no son mi fuerte, y con la de historias pastelosas de vampiros y demonios que tan de moda están últimamente le estoy cogiendo un poco de tirria a este género (o subgénero, o lo que sea. Me gusta el amor pero en su justa medida, ni mucho ni muy poco). 
No me llegaba la inspiración. Entre eso y que este año tengo exámenes todos los días de la semana excepto uno (no exagero), estábamos a mitad de la semana siguiente y no me había dado tiempo a empezarlo, así que el organizador me ha expulsado. 
La idea en sí del proyecto era y es genial, pero últimamente no me gustaba demasiado como iba la cosa. La gente abandonaba (yo misma iba a abandonar por falta de tiempo en la gala anterior, pero el organizador me pidió por favor que no me fuera) cuando estaban nominados, y al organizador le sentaba fatal. 
Es normal que te pongas triste si alguien abandona un proyecto que tu mismo has creado desde cero, y también es verdad que al enviar el primer relato al concurso te comprometes a participar semana tras semana.
A mi lo que más me impulsaba a participar en este certamen era escribir sobre temas nuevos y que jueces con experiencia me ayudaran a mejorar
Desde mi punto de vista, a la hora de escribir no hay mayor recompensa que oír de boca de alguien que tus escritos le han gustado, le han emocionado o le han hecho reír (incluso si dice que le han disgustado, porque eso significa que al menos se lo ha leído). La cosa es que aunque te guste algo, te gusta tener algo a cambio por hacerlo (p.ej. a un pintor le gusta pintar, pero también le gusta ganar dinero pintando), y si yo a cambio de escribir un relato semanal, con el esfuerzo y trabajo que eso conlleva, lo que me gano son dos pequeñas críticas (que igualmente me han ayudado a mejorar, gracias a las juezas Dori Valero y Mar Olmedo :)), pues no me motivo, y si no me motivo, no escribo bien. 
Aún así he conocido muy buenos escritores y ha sido una experiencia maravillosa. Seguiré mirando semana tras semana y deseo mucha suerte a todos los participantes y al organizador por su gran idea, porque de verdad que es muy innovador y se podría llegar a convertir en algo realmente grande :)

Cosa nº 2: Voy a empezar a escribir reseñas. 
Me doy cuenta de que cada vez me gusta más dar mi opinión a la gente sobre los libros que leo. Y como en mi casa ya se hartan un poco de que de tanto la lata con que el escritor tal mi ídolo Rick Riordan es un fenómeno, que si el libro cuál es muy guay, que si que gracioso es esto, que si que bonito es lo otro...
En definitiva, que si me leo un libro, sea nuevo o viejo, y me apetece daros mi opinión, os diré lo que me ha parecido. A ver si os gusta mi manera de "reseñar"... :)

Cosa nº 3: Concurso de Menudo Castillo. 
¿Recordáis el concurso de Menudo Castillo en el que participé hace un tiempo? ¡¡Me han dicho que he ganado!! Soy feliz :D Cuando escuché su programa de radio (que es muy bueno, por cierto, escuchadlo todos los martes en directo a las 18:00 desde el blog) y dijeron mi nombre empecé a dar botes de alegría, y cuando llegó el e-mail confirmándolo estaba medio hiperactiva :D
El viernes me llegaron los libros (el premio) y vi que los enviaron el 19 de noviembre, mi cumpleeee :')
En fin, que estoy muy contenta, y en el próximo post os voy a poner el relato, que se titula Pisadas en la luna, y es el relato que más me gusta de todos los que he escrito...

domingo, 11 de noviembre de 2012

¡Saludiños!

¡Buenas! Ya hace más de un mes que no me paso por aquí, pero como veo que por más que me disculpo no logro "formalizarme", voy a pasar directamente a la acción.
Durante este período de tiempo, ¡el I Certamen Llibrete ya va por su Gala 4! A mi me hace mucha ilusión que este proyecto siga adelante, porque al escribir sobre temas a los que no estas acostumbrado practicas bastante. Los consejos de las juezas se agradecen mucho, al menos en mi caso, ya que lo ven todo de manera objetiva y te dicen fallos y maneras de mejorar. Os recomiendo a todos que lo sigáis de cerca, lo leáis todas las semanas y votéis al texto que más os guste. Para ver tooooda la información del Certamen, entrad aquí: http://llibrete.jimdo.com.
Os pongo aquí tres textos que he enviado. El primero trata sobre la ira, uno de los pecados capitales. El segundo es de ciencia ficción, o al menos era un intento de ello que salió rana jeje. El último es una experiencia personal. ¡Espero que os gusten!


Todo por venganza.

Los músculos de Mark se pusieron en tensión. Se levantó, agarrando con fuerza su lanza, y echó a correr tras el desconocido, que reía como un loco.
No pensó que bajo aquella capucha podía estar cualquiera. No pensó que, al irse de la tienda, dejaba a todos sus compañeros desprotegidos, durmiendo. No pensó que podía ser una trampa. No pensó. Simplemente corrió todo lo rápido que sus piernas se lo permitieron.

— Te toca a hacer la guardia. — oyó decir a Kim.
Mark se despertó y asintió con desgana. Recogió del suelo su lanza y salió de la tienda, malhumorado. 
Esa noche había tenido de nuevo la misma pesadilla que le atormentaba desde hacía años. Aunque conocía el final, se sintió sobrecogido al revivir de nuevo la horrible escena. El encapuchado cogía el arco del suelo, lanzaba la flecha y atravesaba el corazón de su padre, que caía al suelo, muerto. 
Al principio sintió miedo. Después, una oleada de ira lo levantó del suelo, una sensación que noche tras noche se hacía más violenta. Su deseo de venganza seguía creciendo.
— La venganza no es buena, ¿sabes? Te ciega.
Se giró, sorprendido. Era imposible que nadie supiera lo del encapuchado. Nunca lo había dicho en voz alta. ¿Murmuraría en sueños? ¿Babearía? No, por favor. No delante de sus compañeros. Sería estúpidamente ridículo.
— ¿De qué hablas?
— Cada vez estás más agresivo, más distante… Como si estuvieras planeando una venganza.
— ¿Y qué si es verdad?
— Que la ira no trae nada bueno. Ahora te puede parecer la mejor opción, pero… — Mark tenía el ceño fruncido…. — Ni sabes lo que es la ira, ¿verdad? La ira es el deseo de venganza, y…
— Déjame en paz, ¿quieres?
El chico salió de la tienda, dejando a Kim con la palabra en la boca.
Pasaron varias horas, en las que estuvo con la mirada perdida en el horizonte, pensando inconscientemente en qué haría si alguna vez se encontraba con aquel encapuchado que mató a su padre. Ni se le pasó por la cabeza el daño que pudiera haber causado a Kim, la que alguna vez había sido su mejor amiga.

Al cabo de un rato, el extraño dejó de correr. Mark aprovechó para saltar sobre él y aprisionarlo contra el suelo. Su lanza se transformó en un arco y un carcaj. El tipo merecía morir como su padre. 
Lo distrajo el sonido de unos gritos. Giró la cabeza y vio el campamento en llamas. Ardiendo. Todo había sido un truco. ¿Cómo no se había dado cuenta antes?
El encapuchado huyó. Mark escuchó, por encima de las demás voces, la de Kim. Había dicho la verdad. La ira sólo le había traído cosas malas. No iba a quedarse mirando como sus amigos morían por un error suyo. Entró al fuego, decidido, y nunca nadie supo si ese fue o no el final de su historia.

(Este segundo no tiene título, si se os ocurre alguno, me encantan las sugerencias!) :)

— Anda abuelo, cállate que no me interesa. — rechista Leo. Está de mal humor, pensando en sus cosas. La reunión familiar se le está haciendo larga. Sus padres están trabajando, sus amigos de viaje y sus tíos de vacaciones. Va a tener que quedarse con sus abuelos paternos todo un fin de semana. Tras pasar horas rebuscando entre las numerosas habitaciones de la nave, revolviendo cajones y armarios, Leo se ha dado por vencido y está seguro de que no hay nada entretenido que no tenga más de treinta años de antigüedad. La prehistórica máquina de hologramas que ha encontrado en el dormitorio de invitados ni si quiera funciona correctamente. Por si fuera poco, ahora su abuelo no deja de contarle sus batallitas.
— Hijo, escúchame aunque sean cinco minutos. Cuando yo tenía quince años me encantaba ir al aeroskate park. Mis colegas y yo hacíamos unos trucos flipantes...
— Abuelo, por favor, nadie habla así. — murmura el chico entre dientes. — Y los aerodeslizadores son cosas de críos. Ahora lo que se llevan son los airollers.
— Seguro que son el mismo rollo, pero si de verdad no te gustan, podemos hablar de otra cosa. ¿Cuál es tu serie de televisión preferida?
Leo ríe con ganas y mira a su abuelo con aire burlón.
— Sí, claro. Televisión. Y después uso un ordenador, si te parece.
— ¿Pero… qué problema hay? — pregunta el abuelo, extrañado.
— Que la televisión tridimensional es de viejos. Ni si quiera puedes oler lo que ves. Está pasada de moda. Y el ordenador ya ni te cuento… 
— Pues mi bisabuelo veía la televisión en dos dimensiones. — Leo frunce el ceño, incrédulo y enfadado. — Y en blanco y negro.
— Vale, esa si que es buena. Sólo dos colores. No te lo crees ni tú. — dice, cortante. No conoce nada más que su presente, lo que para nosotros es el futuro. No va a clase; cuando necesita saber algo, se pone una inyección y se ahorra el estudio. Como la asignatura de historia es lo que menos le interesa, no tiene ni la menor idea de cualquier cosa que tenga más de veinte años. Tampoco sabe lo que es la comida de verdad, pues se limita a las pastillas de nutrientes de sabor artificial. Aunque el conocimiento tecnológico ha aumentado notablemente, es triste como las personas saben más de la vida de una máquina que de las suyas propias.
— Es verdad, y además...
— ¿Quieres dejarlo ya? Lo digo en serio. No me interesa lo más mínimo.
El abuelo relaja los músculos, cierra fuertemente los ojos, suspira con tristeza. Se levanta de su asiento y sin ni si quiera mirar atrás, murmura:
— Además, cuando yo tenía quince años, trataba mejor a mi abuelo.
Se va de la habitación, dejando a Leo con una sensación desconocida en la barriga, que le hace querer hundirse en la tierra, ahogarse en el espacio y caerse a un abismo, antes que tener que aguantar con el castigo silencioso de su abuelo.

La Caja de los Recuerdos

Abrí la polvorienta caja de madera y no pude evitar que por mis labios correteara una sonrisa. 
Dios, mi madre tenía razón. Lo guardaba todo. Pero es que todo objeto tiene una historia. Y soy partícipe de que todas las historias deben ser contadas. 
En la caja (que yo había nombrado "Caja de los Recuerdos") estaban guardados objetos que parecían normales. Pero para mí encerraban un montón de secretos. Me encantaba cogerlos y mirarlos hasta lograr recordar por qué los había guardado. Vi en una cajita transparente muchos papelitos con palabras emborronadas, mensajes pasados en clase que decían cosas importantes en su momento. Reconocí al instante la tarjeta plastificada de dragones que tantas veces había llevado colgada al cuello. El marcador de aquel libro que me prestaron y me inspiró para comenzar un relato corto, que también andaría escondido en la algarabía de historias que formaban la Caja. Vislumbré en la esquina mi anillo fluorescente; si lo dejabas un rato expuesto a la luz, adquiría un brillo fantasmagórico alucinante. Cuando estiré el brazo para alcanzarlo, toqué el lomo de un grueso cuaderno.
Lo sostuve entre mis dedos para después girarlo con cautela. Abrí lentamente la tapa y me encontré con un rótulo de colores escrito con letras desiguales: "Agencia de detectives" seguido por un gran borrón grisáceo, prueba de que había sido escrito y borrado en repetidas ocasiones. Pasé la página y observé que lo que más destacaba eran dos palabras en la esquina izquierda: "Caso uno". El resto de las letras se superponían una encima de otra, y los dibujos parecían no tener sentido. Ni un hueco. Había una flecha, un pájaro blanco…
Espera, espera. ¿Una flecha?
Me fijé en la flecha. Tal y como pensaba, no era una flecha. Era una rama de olivo.
Me golpeé la frente con la palma de la mano y sonreí. Recordaba con nitidez esa semana de tercero de primaria.
Los trabajos para el día de la paz habían sido casi todos aceptables, teniendo en cuenta que estábamos hablando de niños de nueve o diez años. Sin embargo, había uno que destacaba. La gran paloma blanca de yeso que las chicas habían hecho era muy graciosa. Algo deforme, eso sí, pero tenía su gracia. Al final de la clase, el pico de la paloma apareció en el suelo, lo que significaba que alguien lo había roto.
¡Menudo lío se formó! Todos querían saber el nombre del culpable. Así que recorrimos todo el recreo preguntando a unos y otros hasta dar con él; Miguel confesó que se había chocado con ella sin querer. Y el ánimo se nos subió por las nubes. Lo apuntamos todo y nos preparamos para nuestro siguiente caso, un caso que nunca ocurrió.
Sonreí de nuevo. Cerré la caja, pero no guardé la libreta. No sé por qué, pero ese recuerdo me había tocado la fibra sensible. Pasé de página y puse en grandes letras "Caso dos".
Habían pasado seis años. Pero dicen que la esperanza es lo último que se pierde, ¿no?


;)


sábado, 6 de octubre de 2012

Concurso de cuentos infantiles Menudo Castillo

¡Hola!
Simplemente vengo a decir que voy a participar en el concurso de cuentos infantiles que organiza Menudo Castillo (os recomiendo que entréis en la web y escuchéis el programa, si os gusta la literatura infantil y juvenil). Las bases son estas. En cuanto digan quien ha ganado, publicare el cuento en el blog.

PD: Os recuerdo que participé en el II Certamen de relatos breves “Yo, deportista” IAD 2012. El plazó acabó hace poco así que voy a estar atenta, a ver cuando anuncian el fallo...
¡Saludos!

viernes, 5 de octubre de 2012

¡Estoy dentro!

¡Muy buenas! 
Perdonadme, perdonadme, perdonadme. Más de un mes sin ni si quiera saludar. Y encima, durante todo este mes de octubre, estoy celebrando el primer aniversario de El hombre de los ojos verdes.
Y pensar que ya ha pasado todo un año desde que escribí ese brevísimo relato para Halloween... Por entonces había imaginado una posible continuación, pero nunca había pensado en llegar a hacer una especie de novela-chungaleta-corta...
En fin, que lo que venía a decir es que este mes intentaré subir algún texto que de miedillo, acabar el próximo capítulo de El hombre de los ojos verdes que ya no me acuerdo ni yo de por dónde lo dejamos... y subiré dibujos. Sí, dibujos. Sé que es un blog de escritura. Pero son dibujos de El hombre de los ojos verdes. Una especie de compensación que no llega a compensar ni mucho menos que haya estado un mes entero sin mirar el blog malditos deberes y maldita pereza.

Más cosas que contar.
¿Recordáis el I Certamen Llibrete? (Si no lo recordáis, no está ni dos posts más abajo, creo. Y si no tenéis ganas de mover el ratón, haced click en la palabra esternocleidomastoideo)
Pues bien,
¡me han seleccionado para participar!
Que ahora mismo estoy haciendo el baile de la felicidad...

En cuanto empiece, vais a tener relatitos semanales, ¡así que voy a estar más activa! o eso espero
¡Saludos!

lunes, 3 de septiembre de 2012

El Viajero Inesperado.


El viajero se sentó en la arena, a los pies de la duna. Los caballos habían salido corriendo hacía varios días, cuando aquellos bereberes intentaron asaltarle y acabaron con la vida de su compañero. Observó, impotente, cómo su carruaje era consumido por las llamas, y con él todos los recursos que tenía para poder subsistir el resto del trayecto.
Sin los víveres, estaba sólo a merced del desierto, lo que para él, un inexperto domador de equinos, era sinónimo de muerte próxima. Desechó toda esperanza que pudiera quedarle y se dejó caer bajo el sol abrasador. La tristeza recorría sus venas, y lo único que lograba mantenerlo vivo era el recuerdo de su familia. Ajeno a la causa de sus dolores, sólo esperaba que su hora llegase pronto.
El tiempo pasaba, y el viajero no sentía ni hambre, ni sed, ni calor. Justo al contrario; una sensación desconocida invadía su cuerpo y lo hacía sentirse cada vez más fuerte. Se levantó de un salto, cuando el sol empezaba a ponerse, y se puso en marcha. Avanzó sin rumbo durante horas, siguiendo los pasos que su corazón le dictaba. Ya entrada la noche, por increíble que parezca, logró ver en el horizonte luces que indicaban que la aldea estaba cerca. Se hospedó en una vieja posada y, al día siguiente, no había aldeano que no conociera la historia de El Viajero Inesperado, que con la ayuda del Espíritu del Desierto lo cruzó de este a oeste en un sólo día.
Muchos nativos aseguraban que era el Espíritu el que guió al viajero. Otros pensaban que despertó de un sueño profundo cerca de la aldea y lo contó a todos sin saber muy bien si era real o no. Pero la verdad es que no hubo ni pizca de magia que le ayudara a atravesar el extenso desierto. Fueron la perseverancia y los buenos recuerdos los que lo impulsaron a seguir adelante, para poder ver, al menos una vez más, a todos a los que quería.
Murió días después, enfermo debido a una fiebre muy alta. Y abandonó el mundo sin pena, sin dolor y sin remordimientos, porque sabía que había hecho todo lo posible y que su hazaña haría que los suyos estuvieran orgullosos de él.

jueves, 23 de agosto de 2012

I Certamen Llibrete

¡Muy buenas a todos! Como sigo con un poco de cargo de conciencia por haber tardado tanto en actualizar, os traigo otra cosilla, nada más y nada menos que un concurso literario.

I Certamen Llibrete
¿Qué es esto? Pues bien, es un concurso de microrrelatos semanales de un máximo de 400 palabras. A primera vista puede parecer un certamen bastante normal. Pero no lo es. 
La idea es bastante interesante, y cuando la he leído entera, ha captado toda mi atención, pues no sé vosotros, pero yo nunca he visto nada parecido. ¿A qué me refiero con esto? Según palabras textuales:

«Habrá una serie de concursantes, que cada semana irán escribiendo sobre un tema que se dirá cada semana, al final de la semana un jurado valorará cada relato uno a uno, dando una opinión. Las dos personas que tengan los relatos que menos hayan gustado, serán nominadas, con lo cual los visitantes de la Web, tendrán que salvar a uno de los dos nominados. Al cabo de una semana, el que menos votos tenga, será expulsado, mientras que el salvado seguirá en el concurso.»

Simplemente me ha encantado. Es una gran idea, ya sea para escribir sobre temas a los que no estamos acostumbrados (es uno distinto cada semana), para mejorar o simplemente para divertirnos.
Yo ya he enviado mi primer texto. ¡No dudéis en apuntaros haciendo click aquí! 
Y también podéis visitar el blog del organizador haciendo click aquí.

;)

viernes, 15 de junio de 2012

Que buena suerte tenemos...

¡Muy buenas tardes! Estoy muy contenta por dos cosas; es viernes, y apenas queda un día de clases, lo que viene a significar ¡verano y tiempo libre! Aún sigo con finales, y me temo que hasta el martes no continuaré con el próximo capítulo de El hombre de los ojos verdes, pero traigo una buena noticia :)
¿Recordáis el concurso de Menudo Castillo, La guerra de los Niños? Pues bien, ¡he sido premiada en la categoría B! :D
Hay que decir que creo que éramos solo dos participantes y hemos sido las dos premiadas, pero aún así no os podéis imaginar la de botes que he pegado cuando me he enterado... :)
El cuento, titulado Que buena suerte tenemos, en un principio se iba a Llamar ¿Y tú, que prefieres?, pero me gustaba más la idea de que fuera el lector el que se hiciera esa pregunta a sí mismo, y algunas otras que tendréis que descubrir leyéndolo, si hacéis click en Qué buena suerte tenemos...
Se me ocurrió la idea hace mucho, porque este año en mi colegio han hecho hincapié en el pueblo saharaui y en los niños soldado, así que pensando como debían vivir el día a día los chavales se me ocurrió toda la historia.
¿Os ha gustado? ¡Decídmelo en los comentarios! ;)

domingo, 10 de junio de 2012

La leyenda del Patio de los Leones.

¡Muy buenas! Hace un par de semanas fue la entrega de premios del concurso literario "Las Palabras Escondidas", y como he estado (y estoy) de exámenes hasta las cejas, no he podido poner nada por aquí. Esta vez no ha habido suerte, pero me gustaría felicitar a los seis premiados, Álvaro García Recio, Andrea García, César Menéndez Martínez, Jhoel Marquina, Mireya Gómez y Laura García. ¡Estoy segura de que sus relatos son muy buenos! :D
Aprovechando que ya ha terminado el concurso, puedo publicar el relato corto. Lo escribí como una redacción en clase, ya que debíamos hacer una que tuviera algo que ver con la Alhambra, pues la visitamos a mediados de curso. Espero que os guste. Se titula La Leyenda del Patio de los Leones.

La fuente del Patio de los Leones brillaba con especial intensidad aquella tarde de primavera. Cada uno de los doce felinos parecía emanar un halo de luz blanquecina que despertaba en cualquier persona que pisara aquel suelo una sensación de intriga, admiración y misterio al mismo tiempo. Se respiraban calma y tranquilidad en todas las esquinas, una calma que llegaba a parecer irreal.
El silencio fue roto por un eco de pasos y murmullos, que inundó la sala poco a poco, hasta que por una de las puertas se vio asomar la pequeña cabeza de uno de los veintisiete alumnos de primaria que estaban de visita guiada por la Alhambra. Ese primer niño se llamaba Iván, y le encantaban las leyendas. Por eso, cada vez que llegaba a alguno de esos hermosos palacios, patios o pasillos, contaba a sus compañeros todo lo que sabía sobre las historias que llenaban de magia la ciudad palatina, ganándose una reprimenda de su profesor, pues apenas dejaba hablar a la guía.
- ¿Sabéis qué cuentan sobre el Palacio de los Leones? - Preguntó esta, haciéndose oír entre la pequeña multitud. Iván levantó la mano y saltó repetidas veces para hacerse ver entre sus compañeros.
- Dice una leyenda que a una princesa que se llamaba Zaira la engañó un hombre muy malo, que después de matar a sus padres, se hizo pasar por el rey. Cuando Zaira se hizo mayor, se enteró del truco, y con el talismán que conservaba de su madre, que tenía un maleficio, convirtió al rey y a sus once hombres en leones de piedra. 
Al terminar su historia, observó orgulloso la admiración de sus amigos, a los que la historia les había parecido fascinante.
- Te has informado muy bien, Iván. - Sonrió la guía. - Hasta hace poco, se creía que no era más que una leyenda, pero por las noches, a partir de las ocho, hay algunos guardias de seguridad que afirman oír voces que proceden de aquí, del Patio de los Leones…
- ¿Y qué dicen esas voces? - Preguntaron varios niños a coro, Iván entre ellos. La guía pensó rápidamente en algo que pudiera llamarles la atención, cautivar a esos chavales que no tenían más de ocho años.
- Pues… Dicen que el maleficio se ha roto, que los doce hombres se han despertado… y buscan venganza.
Contenta con su invención, la guía los invitó a pasar a la siguiente estancia. Iván miró su reloj. Las ocho y cuarto… Un escalofrío le recorrió el cuerpo. "Tranquilo." Se dijo, "No es más que una leyenda…"
A Iván, justo antes de cerrar la puerta, le pareció ver claramente como el mejor esculpido de los leones le guiñaba el ojo.

;)

Me temo que el capítulo quinto de El hombre de los ojos verdes va a tardar un poco en llegar, debido a que, como ya he dicho, estoy muy liada con los exámenes finales. Esperad un poco más... :)